Aparición del Osgood-Schlatter en el deportista adolescente 

 

La aparición del Osgood - Schlatter en el deportista adolescente

Si a tu jugador o a tu hijo le aparece de forma espontánea dolor en una o en ambas rodillas y sin que haya ninguna causa aparente debemos pensar en que posiblemente tenga la enfermedad, que no lesión deportiva, de Osgood-Schlatter.

 

Es una de las causas más comunes del dolor de rodillas de los adolescentes, generalmente varones entre los 10 y los 16 años, que practican actividad deportiva física intensa. Su principal característica es el dolor en la rodilla después de haber realizado deporte.
Aparece como una alteración, generalmente benigna, en la unión del tendón rotuliano y la apófisis del tubérculo tibial anterior. Tiene un origen fundamentalmente microtraumático por la repetición de tirones sucesivos del cuádriceps sobre la tibia o por traumatismo directo sobre el núcleo de osificación. Siempre va acompañado por la iniciación deportiva precoz, mal dirigida y deporte practicado de forma intensa. Tampoco hay que olvidar que “los estirones”, el crecimiento del niño, tienen mucha influencia en la aparición y desarrollo de esta enfermedad.

 

Diagnóstico y aparición del Osgood – Schlatter

 

Su seguimiento es difícil por la desaparición y la reaparición repentina de los síntomas, además del conflicto que puede llegar a provocar en el deportista, entrenador y en algunos padres una interrupción prolongada de la actividad deportiva. No hay ningún deporte con más prevalencia, los deportes más favorecedores son aquellos en que se solicita de forma potente y repetida la extensión de la rodilla y aquellos que presenten un riesgo frecuente de traumatismo directo sobre la tibia. 

La forma de aparición del dolor, síntoma clave, es progresiva disminuyendo y apareciendo con reposo. La presencia de cojera es infrecuente y la bilateralidad es rara.

Se diagnostica por el examen clínico, palpación selectiva de la apófisis del tubérculo tibial anterior y por radiología.

Tipos de tratamiento 

 

El tratamiento siempre conservador se basa en el reposo deportivo. Su duración es variable entre algunas semanas y tres o cuatro meses e incluso en casos graves, podríamos estar hablando de años. Su evolución es larga, con una curación definitiva en el momento de la fusión de la metáfisis tibial. Al reposo se asocia:

  • Tratamiento médico sintomático
  • Antiflamatorios y analgésicos
  • Crioterapia 20 minutos (frío)
  • Tratamiento fisioterápico
  • Electroterapia (interferenciales)
  • Laserterapia
  • Estiramientos suaves de cuádriceps y de isquios, vendajes de contención elástica (TAPING y KINESIOTAPING)

 

En casos excepcionales se puede optar a tratar con una inmovilización con yeso durante 3 a 4 semanas.

 

Conclusiones:

 

  • Enfermedad de deportistas adolescentes.
  • Diagnóstico clínico, DOLOR DE RODILLA. Síntoma clave.
  • Origen microtraumático.
  • El reposo es fundamental.
  • Se debe hacer un tratamiento intenso por un fisioterapeuta.
  • Se recomienda aplicar hielo en la rodilla después de haber realizado ejercicio físico.